Como la calandria anidamos en las cepas, un nido pequeño y ligero.

Esto nos permite movernos de una viña a otra. Ahora hemos anidado en Cintruénigo, Murchante y Tierga pero mañana la vida nos podría llevar a cualquier parte donde crezca la garnacha. Es lo que nos gusta, también nos gusta poner al mal tiempo buena cara, dar la vuelta a la tortilla, no dar gato por liebre, encontrar el roto para el descosido, la aguja del pajar y coser y cantar.

Creemos que la vida es muy corta para beber vino malo, no nos gusta, por eso hemos decidido hacer nuestros vinos, con ellos aportamos nuestro grano de arena.